ANTIGUO
¡Gracioso hijo de Pan! En derredor de tu frente coronada de florecillas y de bayas tus ojos, bolas preciosas, se mueven. Manchadas de heces pardas, tus mejillas se sumen. Relucen tus colmillos. Tu pecho parece una cítara, circulan tintineos por tus brazos rubios. Tu corazón late en ese vientre donde duerme el doble sexo. Paséate, de noche, moviendo suavemente ese muslo, ese segundo muslo y esa pierna izquierda.
-Rimbaud

1 comentario:
preciosa entrada...
un placer leerte
un besito
LuNa
Publicar un comentario